Salmo 12

Para el director. Sobre Sheminit.
Salmo de David.

Ayuda ¡oh Eterno!,
porque se ha acabado el hombre justo;
han desaparecido los leales
de entre las personas.

Los hombres hablan falsedad
uno al otro;
hablan con labio adulador
y con doble corazón.

Qué el Eterno termine
con todos los labios aduladores,
con la lengua que habla ostentosamente.

Ellos han dicho: “Por nuestras lenguas
dominaremos. Con labios como los nuestros,
¿Quién será señor sobre nosotros?”
“Por la opresión de los pobres,
por el gemido de los necesitados,
ahora Me levantaré”,
dice el Eterno.

“Los pondré a salvo de quien los quiere atrapar”.
Las palabras del Eterno
son palabras puras,
como la plata fundida
en un crisol de tierra,
refinada siete veces.

Tú ¡oh Eterno!, los cuidarás.
Nos preservarás de esta generación para siempre.
Los malvados merodean por doquier,
cuando la bajeza es exaltada entre los hijos del hombre.